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lunes, 3 de junio de 2013

You don't look fine.

Ella se mira todas las mañanas en el espejo. Se acaricia las clavículas mientras reza porque algun día sean perfectas. Se mira las piernas esperando ver ese ansiado hueco entre ellas. Se mira a ella misma, a la cara, pálida, a sus ojos, llorosos aún de la noche. Va a la cocina, intentando creer que no tiene hambre, se toma media tostada, y se siente culpable, siente como cada pedacito de comida le llena el estómago, y siente su tripa crecer. Corre al baño, coge su báscula, se pesa, se sienta, llora, desesperdada por unos números que la tienen atrapada. Va al instituto, es la chica invisible, nadie se da cuenta de que cada noche, aquella chica llora en silencio lo que por el día pasa sonriendo. Una sonrisa forzada que haga creer al mundo que es feliz con lo que tiene y con lo que es. Pasan las horas y es lo mismo de siempre, no tiene ganas de vivir, no tiene nada que perder, porque ya todo esta perdido, le da igual no levantarse a la mañana siguiente, mira fotos de sus thinspo, se mira a sí misma, insultándose por ser quién es, reprochándose que nunca será ni la mitad que esas chicas, que nadie la querrá por ella misma. Llora por la presión, y vomita esperando sacar todos sus sentimientos de ella y quedarse vacía, en paz. Y se tumba en la cama, ahogada en sus lágrimas, rezando por la perfección que un día espera conseguir.